LA MUJER EN LA INDUSTRIA DE HOY

La empresa alemana KROMBERG & SCHUBERT está ubicada en el Parque Castro del Río en Irapuato, Guanajuato. Pertenece al sector automotriz y está dedicada a la fabricación de arneses eléctricos, inició operaciones en nuestro país en el año 2005; al día de hoy, ya cuenta con dos plantas de producción en el Estado de Guanajuato y da empleo entre las dos locaciones a más de siete mil trabajadores.

En entrevista exclusiva, la Directora de Finanzas y Administración Katja Dittmar comenta, “Aunque es una empresa familiar, el crecimiento de la operación ha sido enorme. Iniciamos en este Parque Industrial en el 2005 con menos de 200 personas y solo el 25% del espacio que hoy tenemos; actualmente solo en estas instalaciones ya contamos con más de dos mil colaboradores y en la planta de San Francisco del Rincón ya tenemos cinco mil. De hecho, iniciamos la construcción de la segunda planta porque estábamos trabajando al cien por ciento de la capacidad instalada y ya no había lugar y al mismo tiempo por la adquisición de nuevos proyectos. Por estas dos razones tuvimos que crecer la operación en otro sitio y así es como comenzamos en aquella locación que ya está produciendo desde el año pasado. El grupo KROSCHU cuenta con 25 plantas y México es una de las  plazas más importantes para el corporativo por el volumen de operación y la plantilla laboral. La visión del corporativo es que vamos por muy buen camino para seguir este ritmo de crecimiento”.

Aprovechando la oportunidad y la celebración del día de la mujer, quisimos conocer un poco más sobre la carrera profesional y la personalidad de Katja y su importante rol como mujer, líder de una empresa del sector automotriz con más de dos mil empleados y en pleno crecimiento: “Como líder tienes que saber motivar a la gente para que se sientan parte del equipo y que quieran dar lo mejor de ellos. Para que cada integrante pueda desarrollar sus fortalezas, es clave darles la confianza y muy importante, la responsabilidad y el empoderamiento para tomar sus propias decisiones.

Inicié colaborando en esta empresa en el 2003 en la casa matriz en Alemania, ingresé al equipo como Gerente de Auditoria Interna para implementar este departamento en el grupo. Después de cinco años me hicieron la invitación para venir a trabajar a México; para mí, la decisión fue muy sencilla porque ya había venido a este país y la verdad desde mi primera estancia en Mexico quedé encantada con la gente y su cultura. Así que cuando llegué a Irapuato, había que demostrar que siendo mujer, con formación en finanzas, aun sin tener la formación de ingeniería, estaba capacitada para dirigir y llevar a esta empresa a cumplir con los objetivos de crecimiento en toda la operación, administrativa y operativa. Hasta cierto punto, ser mujer y extranjera me ayudó en un sector que por años había sido preferentemente de hombres y muy poca participación de las mujeres. Esto me daba el espacio y la libertad de ocupar mi posición, mostrar mis capacidades y formar el equipo para comenzar a trabajar.

Crecí en Alemania del Oeste en una cultura en donde el rol de la mujer ya no solo es el de ser madre y formar una familia. El modelo de “te casas y tu esposo te va a cuidar el resto de tu vida“, ya no funcionaba. Hay divorcios, desempleo, alto costo de vida etc. Esto obligaba a las mujeres a tener una profesión para generar ingresos con los cuales pudieran vivir, pero también les daba la libertad de decidir cómo hacer su vida y salirse de la vida típica: madre y ama de casa.   

No creo que la participación de la mujer en las posiciones clave de la industria haya crecido al mismo nivel que el sector crece.  Hoy en día casi el 50% de los trabajadores y empleados en la industria son mujeres. Pero en los niveles altos/ posiciones claves, las mujeres solamente representan un 12 %.

Creo que a veces nosotras mismas nos ponemos los obstáculos: nosotras mismas nos limitamos queriendo ser perfectas y exigiéndonos demasiado. O nos quedamos calladas, no exigimos un incremento de salario o ascender a una posición más alta. Esto es como nos criaron, no? “Una niña buena debe ser amable, callada y no exigir. Se le va a recompensar”. Ahora sabemos que el mundo no funciona de esta manera. Hay que aprender a levantar la voz, hacer que te vean y exigir lo que te corresponde, si esperas callada en tu asiento nadie viene a buscarte. Hay que estar preparada, reconocer las oportunidades, tomarlas y de vez en cuando arriesgarse.”