Industria automotriz mexicana, el peso pesado de la economía

Cifras oficiales señalan que la industria automotriz en México genera actualmente más de 800 mil empleos directos y representa el 20% de la actividad manufacturera, lo cual mantiene una balanza comercial superavitaria de 71 mil millones de dólares.

Tal es la importancia de este sector en el país como a nivel internacional, ya que ocupa el séptimo lugar de producción de vehículos, el quinto de autopartes y el cuarto exportador internacional de vehículos, solo por detrás de Alemania, Japón y Estados Unidos. Su participación en las exportaciones lo coloca como la industria más importante, superando incluso al sector petrolero.

Durante las últimas décadas, el país fungió como una plataforma de bajo costo para el ensamblaje de vehículos ligeros y fue evolucionando hasta convertirse en una cadena de valor sólida y diversificada en términos de productos y modernización tecnológica.

Por lo anterior, México se ha convertido en el centro de operaciones de las principales marcas automotrices y recientemente compañías como Toyota, BMW, Mazda y Honda, han invertido especialmente en la región centro del territorio nacional en clústers, hubs y demás industria manufacturera, como lo ilustra el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI):

A lo largo de los últimos años, México ha desarrollado importantes centros de proveeduría, la mayoría de estos con alta integración a las empresas terminales (Tier 1). Así lo constata el hecho de que más del 80% de la producción de autopartes se destina a la exportación.

Del TLCAN al T-MEC, posibilidades para la industria

En particular, el crecimiento más destacado de esta industria se observa de 2010 a 2017.

A pesar de este panorama favorable, una vez que Donald Trump ganó las elecciones de Estados Unidos en 2017, se generaron importantes cambios, ya que el presidente de Estados Unidos promovió iniciativas comerciales en el Tratado afectando al sector automotriz mexicano, y como parte de su estrategia, logró renegociar nuevas condiciones para los Estados Unidos en el nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Por lo tanto, se estableció en el T-MEC que el 75% de las piezas de un vehículo se fabricará en uno de los tres países, en comparación con la regla actual del 62.5% para permanecer libre de los aranceles al moverse entre los tres países signatarios.

También requirió aumentó de las piezas de vehículos fabricadas por trabajadores, quienes tendrían que ganar al menos 16 dólares por hora, lo que puede fomentar la fabricación en Estados Unidos, donde los salarios son más altos que en México.

Se prevé que estos cambios añadan 28 mil empleos a la industria durante seis años, al tiempo que conducirían a un leve aumento en el precio de los vehículos que pagan los consumidores.

Nuevos horizontes para la industria mexicana

Con los ajustes que adaptó el nuevo pacto comercial, México tendría nuevas oportunidades de crecimiento económico, entre las que podemos citar:  

  • Inversión por reglas de origen: la exigencia de que suba el porcentaje con las reglas de origen implica que para la producción de las diferentes piezas, se tengan que buscar nuevos proveedores, lo que indirectamente haría a México más atractivo para generar nuevas inversiones.
  • Derechos laborales equitativos: las nuevas leyes laborales que se instauran en el T-MEC se refieren al salario base y prestaciones para los trabajadores de plantas automotrices, mismos que deberán ser cumplidos en México, como por ejemplo las compañías tendrían que pagar al menos 16 dólares por hora.

Cadena de valor ampliada. Debido a la posibilidad de que nuevos jugadores extranjeros invirtieran en la industria automotriz mexicana podría haber un impacto favorable en diversas actividades económicas al demandar insumos (nacionales e importados) para realizar su producción.